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La fábula de la cabra y la tortuga

 

Imaginemos a una tortuga enfrentada a la cabra que amenaza con comerse los tiernos brotes de rica planta en ese momento disputada entre los dos animales, tratando de convencer a la voraz, veloz, oportunista, sagaz y montaraz competidora de que el reptil, lenta pero decidida y paciente, había llegado antes a satisfacerse con su  vital alimento del día.

 Y la cabra argumenta que nada podría hacer la tortuga para impedirle, de una sola mordida, hacerse con el minúsculo pero jugoso aperitivo. En esto, con el ruido de la discusión, llega el guardián de la finca,  se maravilla de tan lustrosa joven cabra y de la hermosura de la tortuga; poniéndose en medio de ambas, consiguiendo agarrar a una y otra presa. No sin esfuerzo, pero machacando, entre sus torpes botas,  los brotes de la reivindicada apetitosa planta.

Aquella misma noche el guardián del terreno cena opíparamente, a costa de los excesos dialécticos de la una y la otra víctima. Sin enterarse nunca de nada los celosos dueños de la finca, en primera y última instancia legítimos propietarios de lo cazado.

 

Pero la planta quedó machacada, sin contribuir a nutrir a estos o aquellos, ni a cada uno de los actores que la cadena alimenticia permite nacer, vivir, crecer y desarrollar posibilidades. El ser humano incluido.

 

Si alguien albergara dudas,  todavía hay quienes se ocupan en buscar, encontrar, explorar, documentar y poner en valor cultural las cavernas del territorio insular,  arriesgando no solamente el físico, el crédito, los dineros y el tiempo, sino también la moral propia y la de los más allegados. Sin exigir a cambio apenas sino el mínimo de respeto debido. Para que el trabajo -no renumerado- en curso permita seguir ampliando horizontes de conocimiento, en forma de datos, imágenes, informes, publicaciones de todo tipo, análisis, proceso sistematizador de las cuevas y simas del archipiélago balear y especialmente de la isla de Mallorca. Actividad netamente diferenciable en lo esencial de las incursiones turísticas, de pago o no, autorizadas o sin privilegiado justificante de patente de corso, de protección burocrática o verdaderamente cuidadas y de libre acceso, de intereses académicos o bien de quienes simplemente sienten las primeras inquietudes cognoscitivas acercándose a la naturaleza limpia de sospechosos popes inquisitoriales. Sean arrojados aventureros de la adrenalina, esteticistas amantes del barroquismo de las formaciones espeleotemáticas, deportistas de la progresión en vertical, buceadores de aguas tranquilas, docentes, visitantes en busca de lo lúdico en los subterráneos, científicos y cientifistas, curiosos, usuarios agropecuarios de las cuevas y demás frecuentadores del medio hipogeíco pueden aportar algo positivo si se aplican en entenderlo y en consecuencia saber contribuir a preservarlo.

Simplemente procede el dejar que la tortuga se coma su parte de hierba, la cabra la suya y la planta pueda pronto recuperarse, hasta florecer de nuevo y extender las semillas alrededor, se nutran las crías de los animales, los dueños del territorio puedan beneficiarse de ello en el comercio y, dado el caso, al ya más honesto guardián del sitio se le pueda retribuir con la debida deseable justicia.

"Corpus cavernario mayoricense",

venta en principales librerías de Mallorca (P.V. P. 60 euros), Internet, El Gall Editor  o bien mediante petición directa a:

jaencinas.ccmallorca@gmail.com