principal articulos reportajes opinion informes mapa_del_web

Brumas, solamente, en el alto reino del pico magno del archipiélago. Mero escaparate de los aconteceres cotidianos de mucho más abajo, a nivel de las urbes turísticas y sus entramados humanos. Brumas que no alcanzan la categoría de las serias y al propio tiempo fastuosas amenazas imperantes en los grandes macizos continentales. Como si la mediocridad tendiera aquí, en casa nostra, a tragarse las mejores realizaciones de los tiempos. Como si los protocolos operativos, en lugar de ser adecuadas herramientas en manos del mejor artífice, se quisieran convertidos, cada vez más, en armas al servicio de santos o no tan santos inquisidores; doctrinarios de lo que debe hacerse sí o sí, contra viento y marea. Para beneficio exclusivo de esos actores del neoestablishment y su clientelismo exclusivista.

Ahora volveremos sobre todo ello, paso a paso; si acaso con la venia de ustedes.

Desde la faceta deportiva de la actividad grutera suele organizarse cursillos iniciáticos con los que atreverse a internarse en subterráneos de mayor o menor entidad, a cargo de improvisados monitores oficializados que, por lo general, apenas están en condiciones de superar los mínimos estándares que permiten entrar y salir sano y salvo de una sima con éxito. De manera que el neófito así instruido con esos mínimos recursos incursivos enseguida se sentirá investido como eficiente autoridad en la materia, cuanto menos para dar a los colegas la imagen de entrar en la efímera categoría del héroe frecuentador de los infiernos. Casi siempre actor preocupado sobre todo en llegar pronto al fondo y volver a salir cuanto antes de sitio percibido inhóspito, incómodo y siempre inseguro.

Tal panorama instructivo favorece la desnaturalización de la actividad exploratoria, los aspectos esenciales de la documentabilidad del monumento natural y la forma de divulgar los eventos publicables. Eventos demasiado susceptibles de engrosar colecciones articulares de pretendido alcance científico, para sumar puntos en las carreras universitarias, alcanzables doctorados y hacerse alguien en el mundillo de las trivialidades. Sí, porque al alcanzar finalmente la gloria del renumerado reconocimiento público institucional el personaje ya no sentirá ninguna necesidad de jugarse el tipo en los embarrados fondos de los avernos sino el dedicarse a criticar las tareas en curso de quienes persisten en el proyecto de mejor conocer las entrañas de las tinieblas permanentes, tratando de impedirles, por todo los medios físicos y burocráticos posibles, que se progrese debidamente en la investigación del subsuelo y sus antros naturales.

Problema diferente es la abusiva frecuentación turística, favorecida irresponsablemente por quienes manejan los protocolos de permisos de acceso con la excusa de protección medio ambiental que no casa en absoluto con la realidad de los listados oficiales manejados y el alcance cierto del grado de protección necesitado en todas y cada una de las cavernas del archipiélago. Para impedir los desmanes de unos u otros, pero no para dificultad la investigación y el libre uso de los bienes culturales; a fin que las tendencias patrimonializadoras de los grupúsculos societarios de nuestro tiempo no sigan derivando hasta convertirse en activas mafias dedicadas a objetivos inconfesables.

Promover o permitir el turismo de pago en las cavernas y la afluencia lúdica de amiguetes corporativos está en la raíz de los males del colectivo espeleológico. En cambio para el investigador más consecuente del medio resulta vital acceder al cúmulo de datos que explican las muestras apreciadas en el interior y sus alrededores. Un poco de agua en el fondo de rota vasija estalagmitizada bajo goteo estalactítico puede significar mucho para el antropólogo. Tanto como la masiva hibernación de determinada especie de avispa confinada en cavernas situadas sobre los mil metros de altitud para el biólogo, o tantas otras evidencias indiciarias que permiten ir completando el puzle de conocimientos útiles no solamente al científico sino también al técnico y al general interés humano. Del mismo modo unos ínfimos trozos de cerámica manual prehistórica suelen ofrecer pautas de conducta inconfundible, como la que antaño marcaba la ruta interna a lo largo de la gruta, a base de animetes luminadoras sobre aceite o grasa, desde la entrada hasta el tesorillo o disponibilidad de agua potable para beber y poder volver a salir fuera siguiendo la línea de lucecitas a través del a veces accidentado trayecto.

Pero la dominante activación centrifugadora actual en las entidades sociales provoca la dispersión de las energías, sin retener nada que ofrecer en el meollo de la cuestión fundamental: el objetivo común de todas o la mayoría de las facetas aprovechables. Quienes controlan el aparato, se limitan a rentabilizarlo en provecho exclusivo propio; porque, sin creer en la viabilidad de ningún proyecto, se limitan acaso a medrar entre las míseras derramas presupuestarias. Peor aún cuando el gestor representativo, teórico responsable, se limita a pintarla. Un pintársela obstructivo de cualquier otra visión proyectiva.

Otra de las facetas de la actividad es la competitiva, mantenida con pulmón artificial sin convencer a nadie, aunque se repartan medallas "deportivas" a gogó. Se hace al tiempo que se descuidan aspectos fundamentales de las exploraciones subterráneas y en las que no lucen precisamente los especialistas amantes de la velocidad en la subida y bajada con cuerdas a las simas. Al respecto la virtud del espeleólogo no está en moverse como un león sino hacerlo más bien como un gato, el más humilde de los felinos. Panorama filosófico en el que se halla también el tema del espeleobuceo puntero, donde no se puede, de ninguna de las maneras, poner en mortal peligro de muerte a dos buceadores cuando el riesgo puede reducirse a la mitad, dejando a solamente un explorador de punta delante, para aminorar los graves inconvenientes de los peores trayectos subacuáticos. De hecho es el procedimiento mejor acreditado en las incursiones hacia las profundas verticales de las simas inexploradas, con todo el apoyo necesario situado algo más hacia la retaguardia. Quienes no lo hicieron así pagaron muy caro tributo humano con varias personas muertas al mismo tiempo, por efecto del CO2 y otros fatales errores de procedimiento.

Cuando las cosas se hicieron bien el resultado fue pronto palpable, hasta sobrevenir la llegada de los primeros oportunistas y comenzar la deriva hacia dónde poco les importó. Ahora lo que en estos casos suele ocurrir es que, cuando las ratas comienzan la desbandada para abandonar el barco, todos son atropellos y lamentos. En el barullo la inseguridad se hace patente, perdiéndose las condiciones óptimas para que los más sanos puedan seguir la discreta y continuada tarea emprendida hace ya 55 años; siguiendo aspiraciones de objetivos modestos pero siempre alcanzables en lo posible. Así se acredita la mejor de las trayectorias. Lo otro son brumas impidiendo ver con nitidez el relieve y sus detalles.

Los planes  formativos, los de rescate y los de divulgación siguieron cuidándose con esmero, en principio sin públicos aportes económicos; pero con extraordinaria  voluntad de superar cualquier obstáculo. Al fin y al cabo el espeleólogo viene a ser un especialista en sortear las dificultades. Cuando llegan los dineros fáciles de las subvenciones, también aparecen con ellas las corruptelas y las aguas dejan de ser lo limpias que cabe esperar. Ciertamente nada nuevo bajo el Sol en el escenario contemporáneo que nos tocó vivir. Hijos de nuestro tiempo padecemos los mismos males que imperan por doquier. Aunque quisiéramos que fuera de otra manera, aspirando a corregir lo corregible.

Luego vendrán quienes con música solemne se atrevan a sacar buena partida de los despojos abandonados a su suerte por la marinería, o mero peonaje de académicos y demás docentes. Lástima que las obras que ellos los doctos realizaron no sean tan aprovechables como quisiéramos.

Mapa del Web

principal  "Cuevas habitacionales".

articulos  "EL ALCANCE CRONOLÓGICO DEL TOPÓNIMO BÓQUER Y SU HISTÓRICA ACOMODACIÓN LATINA DE BOCCHORIS

                      EN CALIDAD DE BOQUERÍA PORTUARIA, según J. A. Encinas S.

reportajes  "El megalitismo de la Edad del Bronce".

opinion  "Mil años en la cultura de los hipogeos artificiales, 2500-1500 a. JC.) Capítulo III.

               "Los hiperbóreos y sus cuevas" I y II: "La guaga o nave de transporte habitacional".

informes "Actualizaciones del Corpus Cavernario Mayoricense, año 2019".

mapa_del_web "Tocata y fuga en re menor de la espeleología balear".

 

"Corpus cavernario mayoricense",

de venta en principales librerías de Mallorca (P.V. P. 60 euros), Internet, El Gall Editor  o bien mediante petición directa a:

 jaencinas.ccmallorca@gmail.com