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La pasada escapada otoñal a Menorca comenzó con el descenso a la Cova-avenc des Canutells para visitar la espaciosa gruta interna situada a media altura del vertical acceso en aéreo por la boca superior que acaba con fondo en el mar de más abajo. Para ello se contó con el nutrido grupo de espeleólogos menorquines reunidos por el eficiente amigo P. Timoner Riudavets y el habitual grupo de mallorquines ocupados en felizmente acompañarles. Sin ninguna otra pretensión que admirar lo admirable, conocer lo en cierta forma desconocido y ofrecer discretas perspectivas de estos bravos y bellos parajes. De paso se intentó completar los datos inventariales de un creciente número de cuevas y simas, algunas de ellas ciertamente notables en no pocos aspectos.

Las incursiones subterráneas se prolongaron por diversos escenarios, desde primeras horas de cada día hasta noche cerrada y dado que la oscuridad permanente en las cavernas no impide el seguir con los planes previamente proyectados, con todo y que siempre queda hueco para reponer energías, conversar un rato en apacible terraza frente al mar y poder recapitular con calma sobre los aspectos esenciales de las jornadas vividas.

En Canutells sorprendió la numerosa colonia de quirópteros en hibernación, inopinadamente asustada con el simple cliqueo metálico al cerrarse un mosquetón y así cubrirse la sala principal con el denso revoleteo de las criaturas; hasta que se calmaron y seguimos sin más importunarlas. También en la poza del fondo de la Cova d'en Xomeu se abrigaban algunos abigarrados criaderos, en lo más lejos de ambos accesos vestibulares al subterráneo.

Pero la visita facultativa a la Cova de l'Àngel tenía justificación diferente, no solamente en función de los restos cerámicos y de inhumaciones correspondientes a la Edad Bronce medio balear que pretenden explicar el nombre de la gruta en base a considerar el estalagmitizado cráneo infantil del interior como un "angelito" sino en averiguar el primitivo sentido del determinante referencial. Porque el contexto se caracteriza, no tanto por el Salom semita de cementerio en aquel desolado paraje sino por tratarse del sel- de sel-o: habitáculo, salón, anglosajón salor (sala), germánico sal. El alto ático en las praderías de Punta Nati y Ses Selles. N'hati, en efecto, el sitio de los hatos, o los hatillos. Griego l'agélí, convertido en romancero a(n)yelin antes de acabar considerado sitio del angelet. Radical kel- de las lenguas indoeuropeas, como el propio de la cella del latín y el 'sella' hispánico en calidad de abrigos pastoriles donde pasar la noche. Celda, cilla, cel·la y celler del catalán en cuanto reducto donde se almacena o mete algo, sean alimentos, personas o, en determinados casos, productos en fermentación como el vino.

No solamente en Mallorca y Menorca hay simas de la categoría espacial apreciables en estas imágenes, porque también resultan practicables en la isla de Ibiza y Formentera. Suelen ser sumideros desfondados por el incesante batallar de los abrasivos temporales marinos, incidiendo en las junturas estratigráficas de calcarenitas, materiales calcáreos y otras rocas sedimentarias. Suelen ser conductos subacuáticos sifonantes en dirección al mar, a veces conectando con niveles lagunares de aguas dulces freáticas o bien vadosas. El paulatino proceso de desprendimientos erosivos en los acantilados tiende a destruir estas enormes pozas, al tiempo de ir formando otras nuevas. Inquietantes al tiempo que espectaculares sopladores cuando el oleaje impulsa hacia arriba los ventosos torbellinos generados en el interior.

Centenares de hipogeos naturales en los cantiles abiertos por todas las riberas insulares acabaron, a lo largo de siglos y milenios, transformados por laboriosos artífices. Antros destinados a las necesidades de cada tiempo, una y otra vez remodelados, aislando columnas y pilastras que garantizaran el sostenimiento del siempre pesado, imprevisible y quebradizo techo. En su momento algunos sirvieron de cámaras funerarias, otros de estancias habitacionales, de factorías, apriscaderos, aljibes, cochineras, establos, talleres, escondites, refugio de maleantes, almacenes, lagares, gallineros, fragua, lugar de culto y de tantas otras funciones; aunque no todas a lo largo de una misma época. Millares de cobijos utilizables si además se incluyen los de somera adecuación antrópica.

La mayor parte de los hipogeos naturales fueron transformados en el origen mediante el uso de herramientas de minerales cupríferos extraídos de los yacimientos acreditados en la propia isla; aunque al principio procedían de betas metalúrgicas de diversa composición y claro predominio del cobre, confiriendo al producto resultante determinada dureza operativa. De ahí la diversidad aleatoria de las piezas prehistóricas analizadas. El estaño para obtener el bronce, se conseguía en los propios crisoles de los hornos donde se procesaban sulfuros, antes que la temperatura de fundición de los metales pesados acabara por  volatizarlo y para lo cual se extraía mediante larga vara verde acanalada, dejándolo lagrimear desde el interior hacia fuera. Esos son los "chorreaderos" que en forma de especie de revueltos fideos se encuentran en el interior de los pecios de los barcos comerciales fenicios y griegos hundidos en estas costas.

El alto valor del cobre y del oro se constituyeron en moneda de cambio en las transacciones, hasta que el primero dejó de utilizarse. Cualquier metal era susceptible de refundirse una y otra vez. De manera que el instrumental se transforma conforme la demanda de nuevo utillaje lo necesita y motivo por el cual poco queda en el rastro arqueológico de las culturas del remoto pasado, a no ser lo restante enterrado, bajo tierra o en baúles subterráneos como tanto subyugan.

Otro aspecto de la riqueza patrimonial o restos culturales conservados en los hipogeos menorquines es el concerniente a las inscripciones y grabados rupestres. Material tratado por lo general desde la perspectiva académica de la arqueología clásica por autores como J. Ramis, 1817 ("Inscripciones"), J. Mascaró, 1956 ("Las cuevas prehistóricas y los grabados..."), C. Veny, 1965 ("Corpus de las inscripciones..."), B. Obrador y J. C. de Nicolás, 2018 ("Las inscripciones de los hipogeos..."),  entre otros acreditados especialistas. Aportes a los que no puede sobrar nuevos enfoques, mediante ángulos de visión alternativos e incidentes en las propias dudas oportunamente expresadas en las citadas publicaciones. Al efecto centrando aquí la temática en unos pocos del largo millar de grabados (J. A. Encinas, 1987) conocidos en las cuevas y simas de la isla, sin prescindir del análisis del soporte ni abstraernos de la realidad del omnipresente contexto arqueológico prehistórico generalizado en todo el archipiélago balear, además de en incontables otras partes del entorno Mediterráneo.

En la tabla de imágenes reproducidas más abajo se hallan, por orden y de izquierda a derecha y abajo, las famosas inscripciones de Diodorus, Mato, Honorius y Summanus, entre otros trazos caligráficos de tradición latina. Siguen, abajo a la derecha, sendas representaciones arquitecturales rematadas con cruces encima. La primera, de estas dos últimas cons-trucciones,  muestra típica cruz con cazoletas fechables con posterioridad al siglo XVI de nuestra Era y recurso de soporte estructural esquemático interno a la grabada casa o capilla en forma de tradicional Árbol Mayo del tardío repertorio medieval de las celebraciones cristianas. La segunda estructura tiene encima una inconfundible Cruz Papal, seguramente inspirada a partir de la más antigua Cruz de Caravaca o de Lorena (siglo XIV de nuestra Era) y que solamente tiene dos trazos, además de los contrapuestos dos ángeles de abajo que puede imaginarse en el tercero de la Papal Cros. Pero la representación antropoide de dentro, con aura en la cabeza, no parece alusión al obispo de Roma sino a la Niña Corita, la virgen desnuda sobre el altar del culto mayo, la fiesta primaveral de la germinación de los campos. En esencia ambas fotografías recurren a elementos propios de la ancestral cultura agricolista del Green, el Hombre Verde (K. Barford, 1978: "De Green Man"), bien conocido incluso en época romana. Estimándose variante del mismo sincretismo la figura arbórea con frutos en las extremidades de las ramas del Pax Honorius de arriba y serpiente caducea o mercurial enroscada sobre el tronco con pontón triangular en la base. Recordando a similar figura en los azulejos del brocal de la cisterna del Oratori de La Consolació en Santanyí (Mallorca), donde hay varios elementos de tradición medieval cátara.

Quedan unos temas más, necesitando abreviar al máximo unas informaciones cuyos datos no son en modo alguno despreciables. Como el Diodorus (por lo común traducido "don de Dios") antroponímico, con trazos arcaizantes pero seguramente no tan antiguos, pues la herramienta utilizada sobre el soporte de calcarenita dura obliga a escribir las letras con tramos rectilíneos y aspecto estilístico que debiera responder mejor al latín popular (P. Batlle, 1946: "Epigrafía latina", 242 págs. Barcelona) más temprano. Salvo intencionalidad de actor erudito inmerso en el póstumo renacimiento mágico del siglo XVIII/XIX.

Del subrayado epigrama Mato, decir que puede tratarse de hipocorístico 'Maduro', antroponímico; aunque igual se refiere al 'requesón' probablemente guardado en el pequeño subterráneo, tras haberse amplificado a golpe de piqueta. Ocurriría lo propio en el predio de Ses Tabernes, en la sementera o mejor cementalera del Bover Vell (por bouer-uell, la vaquería) o sitio de uno de los hipogeos con la inscripción de Summanus; en contexto donde, además, destacan grabados del Árbol Mayo (vernáculo Rosseret) sobre pontón triangular, mediante escariado soporte del mismo tiempo que el epigrama en cuestión. Un Summanus transcribible sum-manus e interpretable "altozano de los huertos". Romanismo arabizado y ya acomodado al romance del siglo XIII; con independencia de la atribución del Manius trival romano y el sentido de Dios Supremo, el Júpiter que para la cultura hebrea era el Baal de las tormentas y los rayos. Porque no conviene olvidar el uso documental cotidiano del latín hasta siglos recientes, mediante recursos literales de la élite alejada del relicto latinismo popular de base indoeuropea y de hispanismos del sustrato preindoeuropeo.

Abrir PDF Inventario Menorca 2020

Al clicar arriba, en el PDF del inventario de cuevas y simas de Menorca, se abre la lista de ubicaciones mediante el sistema de coordenadas ED-50, 31, con informaciones de claves complementarias que pueden consultarse en el "Corpus Cavernario Mayoricense" (J. A. Encinas, 2014, 1355 págs. El Gall Editor, Pollença, Mallorca) y, en el correspondiente visor del mapa cartográfico http://ide.cime.es/visoride/?lg=es de Menorca, introducir las coordenadas para poder ver cada localización en vista ortofográfica sobre el territorio, o bien en forma de planos altimétricos.

                                                                                                                   Pollença, 5 de Marzo de 2020

                                                                                                                        J. A. Encinas S.

jaencinas.ccmallorca@gmail.com